Experiencia de Yeray Rivero

Si sonreír es un acto de alegría y la felicidad es algo tan efímero, que sólo pasa en momentos muy puntuales de la vida, con toda certeza puedo decir que Gambia es la mezcla de ambos ingredientes.

Todo ha cambiado en estos últimos 5 años en Gambia, pasando de un gobierno totalitario de 23 años de represión, con un dictador Yahya Jammeh que accedió al poder en unas elecciones “democráticas” y que salió de la misma forma en el año 2017. Fueron ellas, las mujeres gambianas, las que realmente propulsaron el cambio, porque ellas son las verdaderas protagonistas de una historia que no siempre les ha sonreído.

Conocer y respetar las culturas es un acto fundamental de civismo, pero lo es más de integración, y esto no siempre está en el modo de operar de muchos de nosotros.

La primera vez que pones rumbo a un país con costumbres y cultura diferente, no eres consciente de lo que realmente significa y esto es lo primero que deberemos tener en cuenta; que no te miren a la cara cuando hablas con ellos no es una falta de respeto, no hacer las cosas a la velocidad que uno espera no es una falta de compromiso, no expresar sus sentimiento no es una falta de cariño, para los africanos es todo lo contario, es respeto, es un ritmo distinto de vida y un modo de supervivencia del que no somos conscientes, porque en el mundo occidental ya lo hemos olvidado.

Me considero afortunado de la vida y no por lo que esta me ha dado, sino por las personas que tengo la oportunidad de compartir en ella, con valores y sentimientos que hacen que merezca la pena levantarse todos los días y luchar por aportar un granito de arena en un desierto inmenso, en algo que sabemos que no podremos cambiar, pero que anhelamos mejorar con el convencimiento de no recibir nada a cambio y sí, con la creencia, de haber hecho todo lo que podíamos y creíamos. Esta es  mi mejor recomendación para todos los que se quieran aventurar en un proyecto como este: hacer, sin esperar recibir nada a cambio, porque sólo hacer ya vale la pena.

Pero creo que hay que saber hacer. No todo vale. Recordar siempre que en esta historia nosotros no somos nadie, no podemos ir a “limpiar” nuestras almas, porque cuando vuelvas, todo habrá pasado, volverás a tus rutinas, dejarás atrás el pasado vivido y nadie se acordará de una historia en la que no estabas [email protected] como actor o actriz principal, yo creo en hacer proyectos con principio y fin, que se queden, desarrollen y continúen en la comunidad local … ¡¡¡Dejemos paso a los verdaderos protagonistas!!!

África ni mucho menos es un continente perfecto, muchos de sus países son corruptos, Gambia incluida, ¿pero de verdad nos creemos que somos alguien para hablar de esto? si nos miramos a nuestras barrigas y fuéramos sinceros con nosotros mismos, nos pensaríamos muchas de las cosas antes de decirlas. A pesar de todo, África es un continente maravilloso y Gambia en particular un sitio extraordinario al que ir y es su gente y su cultura la que hace que esto suceda, siempre con una sonrisa, hasta en los peores momentos.

Visitar el mercado de Brikama, con sus puestos, colores y olores,  vivir la experiencia pescadora de Tanji, comer en el restaurante Sailor’s Bar en Kotu, a la orilla de la playa, o visitar la Kunta Kinteh Island es una experiencia turística maravillosa, pero hay mucho más que esto, para mí la verdadera riqueza es conocer a su gente y su cultura, vivir, sentir, aprender y disfrutar con ellos, colaborar y ayudar con y para la comunidad.

Mi experiencia es muy personal con Gambia; se ha convertido en parte de mi familia, llegó para “revolvernos” el alma y ahora es uno más de los nuestros. El primer día que pisó Canarias me preguntó porque los coches tenían casas … si en donde él vivía mucho de los suyos no tenían…

He creado lazos que me unirán de por vida con este pueblo maravilloso y que tanto me ha enseñado, pero creo que lo importante es no perder nunca el foco, ya que nosotros no somos los verdaderos protagonistas, sino actores secundarios, de una película en la que podemos participar, pero debemos respetar el guion marcado.

Les invito a que descubran Gambia o África en general, pero lo hagan siempre desde el respeto a las personas y las culturas, sin olvidar que lo único que nos diferencia es que estamos en el otro lado de la orilla.

 

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